Hoy en El Malaguita queremos rescatar la primera película en la que aparece Málaga, “Un día por Málaga”, un documental mudo de José Gaspar de 1914 que, tras sesenta años desaparecida, ha sido recuperada, restaurada y presentada por la Filmoteca de Andalucía el pasado mes de febrero.

El origen de la cinta obecede a una estrategia comercial ideada por José Pascual, propietario del Cine Pascualini. Para ello, encargó al cineasta José Gaspar que grabara un documental cotidiano, género que ya practicaron los hermanos Lumière, mostrando a gente paseando en distintas localizaciones de Málaga. Posteriormente, la película fue proyectada todas las semanas desde el 1914 hasta el 1937. De esta forma fue un éxito, ya que los malagueños acudían para reconocerse en la gran pantalla, después sus hijos y hasta sus nietos…

La recuperación de estas imágenes fue costosa y muy laboriosa. Llegó de manera anónima a la Filmoteca de Andalucía y ahora se integra en el patrimonio audiovisual andaluz, con más de 2 mil copias de títulos cinematográficos en diversos soportes. Y aunque en la Filmoteca se ha compartido un fragmento de un minuto de la primera parte del documental, aquí os dejamos la recopilación desde distintas fuentes que hizo Antonio Laporte, ya con la música que le añadió el músico Rafael Díaz.

Como se puede ver, el documental se divide en dos partes argumentales. En la primera se realiza un retrato social protagonizado por centenares de personas anónimas que pasean por el recientemente creado Parque de Málaga, continúa con la salida de los obreros de la textil Industria Malagueña, vistas del puente de Armiñán, una recepción en el tennis-club, los espectadores a la salida de una sesión del cine Pascualini, los comerciantes en el mercado de Atarazanas y la salida de misa de las iglesias de San Juan y Santiago. El segundo bloque está protagonizado casi en exclusiva por el torero malagueño Paco Madrid, que participa en una capea en una finca que incluye la muerte de un toro a manos del espada y la lidia de otras reses por parte de aficionados y espontáneos.

No deja de asombrarnos que, además del valor histórico de la película, resulta llamativo que más de un siglo después, la presencia de una cámara siga llamando tanto la atención a la gente…

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