Si la semana pasada hablábamos en El Malaguita de la leyenda de Árchez, uno de los pueblos con menor población de la provincia, esta semana viajamos (virtualmente, claro) a la Serranía de Ronda para escuchar una historia que sigue entusiasmando hoy en día a muchos de los que visitan Algatocín: La princesa Algatoisa.

Algatocín es un precioso pueblo cuyas tierras se extienden de este a oeste en la sierra que separa los ríos Genal y Guadiaro. Su peculiar estructura urbana, herencia de los pueblos bereberes que dieron origen a la villa, se escalona adaptándose al terreno, lo que le da una particular belleza y su entorno natural le convierte en destino perfecto para los amantes del senderismo.

El nombre de Algatocín proviene de Al-Atusiyin o “el lugar de los Attus”, en relación con la tribu bereber de los Banu – Atus, siguiendo con la tradición de otros pueblos de la zona, como Benarrabá, Benadalid o Benalauría, que deben su nombre a los clanes familiares que se asentaron en la zona. Sin embargo, la tradición oral afirma que el nombre proviene de la princesa Algatoisa, hija del rey Abomelic, rey moro de Ronda. 

Según cuenta la leyenda, Abomelic ordenó construir para su hija el castillo residencia de verano donde hoy se encuentra la iglesia de Nuestra Señora del Rosario. Inicialmente el castillo se iba a ubicar en la vertiente del río Guadiaro, en los alrededores de Gaucín, por orden de la princesa, ya que se dice que la princesa se había enamorado de un moro que habitaba en un campamento cercano.

El rey, al enterarse, no dudó en modificar la ubicación de palacete nazarí donde vivió durante años la princesa, ya que según distintas versiones, más que un refugio era un encierro para Algatoisa. Sin embargo, años más tarde se ha refutado esta versión diciendo que la razón principal por la que ese emplazamiento no fue el definitivo se debió a que no estaba orientado hacia la Ciudad Santa y el sol no penetraba temprano en sus estancias.

El  mismo rey Abomelic también es protagonista de la leyenda sobre el pasaje que hay dentro de los jardines de la Casa del Rey Moro de Ronda y que conduce hasta el río Guadalevín a través de unos doscientos escalones que fueron excavados en una de las grietas del Tajo de Ronda. Dicen que él fue quien mandó a construir este túnel vertical o mina. La finalidad de ésta era permitir que su hija pudiera bajar a bañarse directamente al río Guadalevín.

Lo más curioso de estas leyendas es, que aunque no sean más que eso, el nombre de la princesa Algatoisa es un referente en Algatocín y son varios los negocios del pueblo que lo usan. Además, si nos sirven para conocer un pueblo tan bonito, bienvenidas sean…

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